DIABETES GESTACIONAL
Diabetes Gestacional - Dieta Recomendada
Las mujeres embarazadas con diabetes gestacional o preexistente deben seguir una dieta preparada especialmente para ellas. La mayoría de las mujeres con diabetes gestacional son derivadas a un dietista para su tratamiento.
Las mujeres con diabetes preexistente deben seguir una dieta especial desde antes del embarazo. Sin embargo, también es recomendable que consulten a un especialista en nutrición, ya que quizás sea necesario modificar la dieta a medida que evolucione el embarazo.
La cantidad de calorías que debe consumir una mujer embarazada diabética y la proporción de comidas de los diversos grupos alimenticios (cereales, proteínas, productos lácteos, frutas y verduras)dependerán de muchos factores, como el peso, la etapa del embarazo y el grado de desarrollo del bebé. El médico y el dietista se basarán en estos factores, y en las preferencias alimenticias de la mujer, para elaborar una dieta adecuada.
Por lo general, las calorías diarias se distribuyen entre tres comidas principales y tres refrigerios, incluido uno antes de ir a dormir.
En el caso de mujeres con diabetes preexistente, lo más probable es que el dietista recomiende una dieta que contenga un 20 por ciento de calorías derivadas de proteínas (como carnes magras, aves, pescado, legumbres, huevos y frutas secas), cerca de un 30 a un 40 por ciento de calorías derivadas de grasas no saturadas (derivadas principalmente de plantas y verduras) y de un 40 a un 50 por ciento de calorías derivadas principalmente de carbohidratos complejos (lo que incluye granos, como pan integral, cereales, pasta y arroz, así como frutas y verduras).
Las dietas indicadas para tratar la diabetes del embarazo contienen menos calorías de las que se suelen permitir durante este período: entre 1.600 y 2.000 calorías diarias. Las energías deben proceder en un 40-60 por ciento de los azúcares complejos, en un 25 por ciento de las proteínas y en un 15-25 por ciento de las grasas.
Esto significa que, para empezar, se deben evitar los alimentos dulces durante el desayuno. En sustitución, se puede tomar té o café, leche o yogur semidesnatados y pan integral con una cucharadita de mermelada.
En el almuerzo y la cena, se puede comer de primer plato una ración pequeña (60 gramos en crudo), seguida de un segundo plato a base de pescado, carne o queso magro, acompañados de verduras crudas o cocidas en las que no abunden los azúcares simples (como el hinojo, el tomate, los calabacines, el bróculi o las espinacas). Como tentempié, se puede optar por una pieza de fruta, por ejemplo, una naranja.